Celebración particular

Blas y Mabel nunca celebran el día que se casaron. A pesar que él es tradicional hasta la médula, aceptó la propuesta de ella. Cada 9 de enero se van a cenar o a comer solos para su celebración particular. Celebran el día que se comprometieron a estar juntos, no el día que firmaron un papel frío en el registro civil. Puestos a celebrar una unión real con una signatura que los ató para siempre, podrían recordar anualmente el día firmaron la hipoteca, pero lógicamente nadie lo hace. Para Raquel, la fecha que merece ser recordada para siempre es el 9 de enero del 2002.

Hoy habían reservado mesa en ese restaurante cerca de Sol que tanto les gusta, pero no han podido ir. La mayor nevada de los últimos 50 años caída en Madrid lo ha impedido. Se han quedado en casa todo el día. Están solos porque ayer dejaron a Elisa y Blas con los abuelos el fin de semana. Este sábado tenían planes cada uno hasta media tarde, pero la nieve les ha traído un regalo de aniversario particular: un día entero encerrados en casa sin poder salir viendo como el patio se llena de copos de nieve sin parar.

No es un 9 de enero como los demás, pero este 19º aniversario no lo olvidaran. Lo que sí que no cambia nunca es que, como cada año con una copa de vino en la mano, les gusta recordar cómo empezó su historia particular. No tiene nada de épico, pero es su historia. “¿Abro una botella de Coraje Bella Pilar?”. Como no tenían previsto estar en casa, no tienen nada para hacer una comida especial de aniversario. “Pues comemos unas pizzas, lo importante eres tú y el vino”. De vino nunca falta en casa.

Blas se enamoró de Mabel el primer día que la vio. Para ser más precisos, el primer día que la oyó. Se prendó de su voz y su manera de expresarse. Pero el flechazo no fue mutuo. Los presentó una amiga común en las fiestas de un pueblo de la Sierra. Quedaron un par de veces después, pero cuando Blas quiso dar un paso más, ella puso el freno. Insistió un poco más porque le gustaba mucho -le llegó a decir un día que era la mujer de su vida-, pero ella no quería ir más allá de la amistad. Y Blas decidió alejarse de Raquel. Los dos siguieron con su vida de veinteañeros que dan sus primeros pasos laborales. Él conoció a otra chica y empezaron a tontear. Ella se enteró a través de la amiga que tenían en común y tuvo una punzada en el corazón.

El fin de año del 2001 al 2002, la amiga de los dos organizó una fiesta en su casa y los invitó. “Vendrá también Mabel, espero que no te moleste”. Ningún problema, pensó Blas. El día 3 de enero había quedado con una amiga de la universidad que siempre le había gustado. Cuando Mabel llegó a casa de la amiga, él estaba en la cocina preparando la cena y se lo quedó observando a distancia un rato. Empezó a mirarlo con otros ojos.

Esa noche Blas notó como Mabel estaba muy simpática y cercana. Distinta. Como si hubiera quitado el freno de mano. “Cómo sois las mujeres… cuando dejé de ir detrás de ti y me enrollé con otra, entonces me empezaste a desear”. Cada año repasan la misma historia, y les encanta. Es su historia. Ese fin de año acabaron juntos en una habitación de la casa de la amiga. “Te pregunté qué había significado eso y me dijiste que nada, que siguiéramos nuestra vida”. “Y tú me dijiste que tenías una cita el día 3 con una chica y te dije que quedaras sin problemas”. Pero el 3 de enero Mabel llamó a Blas para verse a media tarde. Se enrollaron en el coche y ella le dijo: “Llama a tu cita y dile que no irás”. Y lo hizo. El 9 volvieron a quedar y esta vez ella dijo que sí. Ese fue el sí más importante.

Hoy, 19 años más tarde, una boda y dos hijos de por medio, siguen recordando como empezó todo con cariño. Esta vez no es en un restaurante, pero inesperadamente ha sido el aniversario más romántico. Nevando, con la chimenea encendida y dos botellas de Bella Pilar vaciadas. Y de banda sonora, su canción. Mabel y Blas cogen cada uno una botella y escriben: 9 de enero de 2021, hoy hace 19 años que te quiero. #momentosbellapilar

 

 

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